miércoles, 2 de abril de 2008

FRIEDRICH NIETZSCHE

"Que me importan los demas, ellos son la humanidad. Hay que ser superior a la humanidad, por la fuerza, por el temple, por el desprecio".

"Fe es no querer saber la verdad".

"Javeh, el Dios de la justicia, no fue ya una misma cosa con Israel,
una expresión del sentimiento personal del pueblo: fue desde entonces
un Dios bajo condiciones...; su concepción fue un instrumento en ma-nos
de los agitadores sacerdotales, los cuales desde entonces interpre-taron
toda fortuna como premio y toda desventura como castigo de
una desobediencia a Dios"
(Acá podemos ver hasta donde llega el capitalismo de los judaicos)

"¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.

¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.

¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia. No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra: no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de moralina).

Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer ¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo.

1 Comment:

  1. Anónimo said...
    Como buen seguidor del señor Nietzsche, es un decir de gran inspiración y logros a lo no constructivo, elevando la espiritualidad del que tanta falta hace en el posmoderno, reducir las "hazañas" del materialismo líquido, envolvente y abrazar lo innato.
    Si bien el cristianismo es una secta que se adelantó a la adquisición y conquista propia del occidente y encadenar al propio libertador como un ser humano, pero no justifica que se deba de liquidar -vulgarmente dicho- al débil y "fracasados"; son las mismas estupideces planteadas por Darwin acerca de la evolución (como si se tratara de un inicio del fascismo) reducir nuestros prejuicios más envolventes y brindar la poca solidaridad que se demanda como esencia en el hombre, planteando una re-conquista con nuestros propios valores y una moralidad acentuada entre nosotros mismo, la única esperanza de derribar nuestras banalidades como intrínseco.

    Atte. Diego

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